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La chica del pezon dormido


La conocí, una tarde que parecía dormida, fría, de noviembre, la habían dejado sola demasiado tiempo su competencia era la armonía, la madera brillante de violines. Navegamos interminables horas entre palabras, ruidos y gemidos, divagamos junto a la pared recién pintada, acomodados en el recodo donde el amarillo se tornaba naranja, rascando sus ojos apagados. El frío antiguo se escurría de su cuerpo, la apatía se desvanecía, esa soledad fingida, acomodada, arraigada por el paso de inviernos caía. Se reconciliaba con su propio ser, con su sonrisa, con su vida, olvidada. Descubrió de nuevo la humedad, la sensualidad tímida, la mirada brillante y su piel acartonada olía de nuevo fresca. Me costo vencer la quietud de sus dedos, el cansancio que arrastraba con cada caricia, con cada provocación, cambio. Nos entrenamos hasta que su gran esfuerzo se torno algo liviano, me regalo esencia una y otra vez, hasta quedar exprimida, exhausta, algo que ya parecía imposible. Se obligo tanto que le tuve que enseñar a contener su desbocado corazón. Mis rudas manos la enervaban, los poros de su piel se abrían gritando, pidiendo, suplicando, cambió su tez, el grana le favorecía. Recorría los lunares de su pecho, marcándolos con mis uñas, poseyéndolos, pellizcaba una y otra vez, los pezones, los retorcía hasta el imposible, los frotaba, los rozaba, pero el derecho no despertaba, secuelas, recuerdos del tiempo pasado decía. Solo un momento antes de explotar, de entregarme su ser y por un momento se abría, crecía para acto seguido volver a quedar dormido. Que diferente al otro, satisfecho, cortes que a la minima se erguía mostrando su orgullo. Volvieron a sonar los clarines, la música se elevaba, lacrimosa, y todo lo avanzado se diluyo entre notas que venían lejanas, la percusión se acercaba, atronadora, impactante, destrozando lo conseguido. La reclamaban unas manos cuidadas, finas, estables y se aparto de mi soplando sus ultimas velas, 33, se fue junto a la voluta de humo, desapareciendo tras su rastro.

6 comentarios:

Anónimo

hermoso relato señor...
ternura, pasion, entrega...que forma tan hermosa de atrapar todo en estas lineas.
como siempre me encanta y me alegra poder leerlo

maria luisa

pd. lo extraño

luna

Muy hermoso.. bello..
Un abrazo..

Xinauh DeÁ

Han sido unos minutos de agradable lectura.
Me alegra haber encontrado este blog.

Besos.

Daryus

Hola maria luisa, siempre es un placer tenerte cerca, senetirte y escrutar el horizonte. Besitos :))

Daryus

Buenos dias luna , lo hermoso es lo que queda por decir, lo que se fregua en silencios calidos. Abrazos

Daryus

Por fin alguien a quien no le parece un tormento, las riadas de palbras que retuerzo. Besos Xinauh DeÁ