16-01-12
Quizás la niebla solo sea niebla, y nada tenga que ver con ocultar sentimientos, con aparentar que frente a mi nada más existe. Pasaba la tarde con un cielo que se difuminaba rojizo, semioculto por un pesado manto que se volvía cada vez mas opaco. Ese resplandor irreal de la luz que solo se consigue cuando el frío es intenso y la niebla lo corona como un aura inalcanzable, aparecía ya en esa acelerada e incipiente noche. Las tradiciones, tradiciones son y para mi esta es una de las mas importantes del año, hoy se puede decir que comienza el año, el fuego lo invade todo, se quema lo viejo, muebles, ropas, papeles, lo que sobra, ideas, intenciones, lo que lastra, sentimientos y se renace, vacío, nuevo, con lo que tiene que venir.
He de confesar que últimamente me atraen las burguesas con su sobria sencillez en el vestir, colores neutros que te balancean en recuerdos apagados, el perfume acaramelado de su piel, y el inmaculado maquillaje bien dispuesto, todo en su sitio, todo en armonía, todo perfecto. Y así estaba ella enfundada en unos leggins beis, sobre unas botas de piel marrón y borreguillo visto, un jesey fino, ajustado, gris jaspeado, de cuello redondo y la rebeca a juego, perlas en su cuello y un desden acomodado a su figura. El abrigo trapezoidal, desestructurado, con el corte al vies y cierre de botones grandes cerca del cuello, de un tono indefinido entre el musgo y la maleza. Cubría su melena rubia un borsalino verde, perfecta para una cacería. Se quito el guante para recibir el saludo de mi mano, me aproxime intimando, aprovechando esa situación, ofrecí mi mejilla forzándola a que sus labios rozasen mi piel, absorbí su aroma en ese delicado momento que parecía no tener fin, note su contrariedad silenciosa, mientras, mi otra mano se posaba en su torneada cadera bajando por el muslo, buscando un elástico entre la piel y la ropa, cerciorándome que no llevaba ropa interior, la descabalgue de su pedestal ese instante, volviéndose vulgar, asequible. Rehúyo mi mirada sabiéndose vencida en una retirada medida, volviendo a su intocable postura. Nos oteamos entre vahos de vino, Murmurón, delicado e intenso al mismo tiempo como ella, miradas esquivas, persistentes, como el sabor del vino, goloso, que no hacían mas que buscarse, satisfechas. El aroma a regaliz jugueteaba en mi nariz, ella se acomodaba sobre la leña sin quemar, jugueteando con sus piernas en posturas incomodas en otras lides. Abriendo y cerrando, provocando, mostrando una incipiente humedad que solo yo era capaz de percibir. Fui consciente que prefería de momento la lejanía, su silencio a una conversación que todavía sabia inmadura, preferí observarla, incomodarla con mi mirada y dejar que otros frenasen el ímpetu de preguntar por lo desconocido. Las llamas danzaban sinuosas, advirtiendo que la sosegada y fría noche podía tornar, su crepitar ardiente se enfrentaba a la fina y brillante capa que los coches empezaban ya a lucir sobre sus techos. El clamor de las brasas empujaba un aroma de carne asada, de chuletas de cordero, de sentimientos salvajes, de comida sin refinar, de comer con las manos, de pie, en torno al fuego como hacían nuestros ancestros e iban despertando instintos dormidos. Nos acercábamos al reclamo, empujándonos, frotándonos, compartiendo sonrisas, caricias, palabras, halagos, vino junto a mi disimuladamente, charlando con otras, y la aborde, cogi sus manos con mis manos, quite sus guantes, me entretuve en leer en sus manos, con el tacto de mis dedos la historia que quería escribir esa noche. Miraba hacia otro lado, mostrándome su cuello y como la vena henchida palpitaba. Olía bien, el humo parecía esquivarla, perdonarle su atrevimiento de estar junto a el. Solté sus manos para que empezase a comer, primero con delicadeza, sus dientes blancos rozaban la carne, por el contagio general puso mas énfasis y mordió con fuerza, y mastico aupada por mis palabras, entre risas y jocosos comentarios. Le di de comer de mi mano, mordía arrancando la delicada carne, separándola del hueso. Bebía vino de mi copa cuando yo la posaba en sus labios, se le escurría por la barbilla y esperaba que lo quitase con el envés de mi mano, lamia después con derroche de ingenio las gotas que en ella quedaban, con mirada tierna, vencida. Nos apartamos un poco del grupo, en silencio, evitando que notasen nuestra ausencia, no fue mucho rato, el suficiente, para recorrer con mis manos su cuerpo, para posarla en su coño sobre la tela y hacer que se balancease sobre ella, en un vaivén forzado al principio que después acogió con soltura. La besé mientras notaba que la humedad aumentaba, la bese mientras notaba mi polla crecer, nos besamos para acallar los gemidos hasta que note que por un momento se desvanecía, se apretaba a mi y mi mano la mantenía erguida. Se arrodillo delante de mí, bajo mi bragueta, soltó el botón del pantalón y metió mi polla en su boca. La beso, la chupo, la lamió, la absorbió, la acaricio, se la comió, se la trago y quise que ese momento fuese interminable, me la chupo cambiando de ritmo, me la chupo con mamadas profundas, jugo con la lengua en mi capullo dentro de su boca, sentí tanto y de tantas maneras tan diferentes, que el paraíso me pareció pequeño. Se trago mi esperma de una manera golosa, limpio todos los restos que quedaban de mi leche, de sus babas y recompuso mis ropas, se levanto con la mirada radiante, con la satisfacción del deber cumplido, orgullosa de provocar placer. Volví a frotar su coño, esta vez por dentro de la ropa, la frialdad de la noche había calado por su humedad, y esta vez fui yo el que froto con fuerza, con rapidez, abarcando todo su coño con mi mano, hasta que se corrió de nuevo, saque la mano, la lleve a mi boca para lamerla, para conocer su sabor, lo hice una vez aspirando profundamente su esencia y no me dejo mas. Ella termino de limpiar con su lengua mi mano. Me gusto ese gesto, las perras deben ser limpias, pensé, deben limpiar todo lo que ensucian. Nos integramos de nuevo en el grupo, con alguna risa por parte de alguna de las comensales, que no habían perdido detalle, se sentó de nuevo y abrió las piernas, mostrando a quien quiso ver, orgullosa su humedad...
ADIÓS, LINA, ADIÓS
Hace 46 minutos


2 comentarios:
bueno señor, en verdad que este año esta inspirado...
me encanto este relato como todo lo suyo y que decir de todo lo que me provoca (creo que lo sabe)...que ganas de estar ahi, de sentir ese calorcito, de sentirlo...
ojala no deje de escribir, ya sabe porque ...
"adiosito" señor
p.d. lo extraño (se lo habia dicho?)
Yo diria que la inspiracion es solo cuestion de tiempo y me refiero no al tiempo a que llegue, sino al tiempo disponible para escribir. Eso es por que me lees con buenos ojos ;)) nada mas. Sobre lo de escribir se avecinan novedades :)). Un besito
P.D. Si, se hacen mas largas las tardes sin tu compañia
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