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The Black Rose.-4


Los planes del día volvían a tornar, el inesperado encuentro, podría decirse que la casualidad jugaba a mi favor, no estuvimos mucho tiempo en ese bar, en el que ya no le permití beber, en la calle nos diluimos entre el gentío volviéndonos anónimos, la marea blanca se balanceaba al son de a gaita y el tamboril. Era momento de dar un cambio en mi forma de actuar, de presionar, de descubrir el juego y llevarla a las puertas de su destino. Tire de su mano bruscamente arrastrándola en pos de mí, pareció despertar del embotamiento que había sufrido momentos antes y aunque se tenso su brazo no opuso demasiada resistencia. Fue un camino ruidosamente silencioso esquivando gente, hasta que San Nicolás quedo atrás y el semáforo rompió nuestro ritmo. Nos detuvimos, la mire fijamente, escondía la mirada intuyendo que su actitud debía cambiar, el esmeralda de sus ojos refulgían irradiando una luz caprichosa. Me apresure en el caminar, el piso estaba vacío a esas horas, los demás estarían comiendo y después irían a los toros, quedaba una larga tarde por delante. Me senté en el sillón orejero delante de la ventana, ella frente a mi comenzó a desnudarse, la tuve que frenar, despacio le dije, su deseo la precipitaba a un torrente de prisa. Se quito la camiseta, dejo al descubierto el sujetador que oprimía los pechos, palpitaban empujados por su agitada respiración, aun se veía la esquina de la entrada que le había dado antes, la conservaba. Intento dar unos pasos graciosos para soltar el sujetador, no lo consiguió, estos quedaron libres, firmes, bancos, con los pezones aupados en su areola, engreídos, tiesos. Soltó la pequeña falda, que cayo a sus pies, el coño brillaba, mi coño pregunte, si Señor su coño respondió bajando la mirada. Su torpeza se veía suplida por sus ansias de agradar, quedo desnuda frente a mi, me resulto apetitoso ese cuerpo, separo las piernas, subió sus manos a la nuca y en esa postura espero. Me levante, fui a la cocina me tome mi tiempo, incomodándola, su orgullo le impedía protestar, su fuerza interior le impedía bajar los brazos. Llegue con unos guantes de látex, sin estrenar, de los que se usan para limpiar la verdura, recorrí su cuerpo con el tacto frío, palpando su carne, tire del pelo hacia y metí los dedos en su boca, uno, dos, lame, le dije. Su lengua se movía ágil dentro de la boca, intentaba acariciar mis dedos con ella, lo hacia con deleite, en esa incomoda posición, metí otro dedo mas, la tarea sencilla comenzaba a hacerse pesada, notaba sus babas llenar la boca y su incomodidad para respirar, metí un cuarto forzando a que abriese al máximo, los saque a la tercera arcada que le dio. Aguanté todas las babas en la mano y le obligue a que las lamiese, las tragase de nuevo. Sus ojos llorosos pedían una tregua, su cuerpo caliente pedía más. Deje que bajase los brazos, su caída descontrolada me advirtió que los tenia entumecidos, los acaricie con suavidad, masajeándolos. Volví a la cocina mientras se recomponía. A mí vuelta sus piernas permanecían abiertas. Me senté de nuevo frente a ella,

Frótate le dije, ya sabes como lo hacen las perras, no?
Si Señor me respondió.
Como, pregunté.
Dejan la mano quieta contra el coño y mueven la pelvis, las perras no se masturban Señor, las perras se frotan.
Comienza, despacio, no tengas prisa. Empezó un movimiento sugerente, un contoneo sensual que estaba seguro que lo había ensayado muchas veces. Movía su pelvis, delante, atrás, marcando un ritmo, arriba, abajo, cadencioso, lujurioso que a veces terminaba con un vaivén rápido hacia delante, en una expresión de entrega, de ofrecimiento.
No te corras le dije, vi su gesto de contrariedad pasar indulgente por su mirada.
No Señor, hasta que Usted lo ordene.
La tensión crecía, mi polla crecía, su humedad crecía.
Que eres?
Una puta perra sumisa.
Eres una puta?
Si Señor, soy una puta.
Eres una perra?
Si Señor, soy una perra.
Eres sumisa?
No lo se Señor, creo que si, pero no lo se. Soy sumisa Señor?
Hoy lo sabrás. Deja de frotarte, gírate y coge lo que hay en la mesa. Te gusta?
Si Señor, es duro, terso y muy grande Señor.
Muy Grande para que?
No se, Señor supongo que quiere que me lo meta dentro.
Que te lo metas donde?
En alguno de los agujeros de esta puta perra, Señor.
Así esta mejor, no crees?
Si Señor, como usted diga.
Te gustan los pepinos?
Si Señor, si a usted le gustan, a mi me gustan.
Sonreí.
Para que sirve una puta perra sumisa?
Para dar placer Señor.
Y tu sabes hacerlo?
No lo se, Señor.
Si lo sabes.
Si Señor, se dar placer, una perra siempre tiene que estar ganosa, una puta siempre sabe dar placer.
Todos tus agujeros son utilizables? acaricia el pepino, como si fuese una polla, con ganas piensa que es mi polla.
Si Señor, todos son utilizables.
Con cual de ellos das mas placer? Pon el preservativo el pepino con delicadeza.
Con la boca Señor, ya Señor.
Estas segura?
Creo que si Señor.
Te lo han dicho muchas veces? La piel blanca de su cara se torno roja, las manos temblaron un momento, pensé que el peino terminaría en el suelo.
No, no Señor, no me lo han dicho nunca.
Así que no eres una experta. Eso se puede solucionar. De rodillas, saca la lengua, lame el pepino, lámelo como si fuese una polla, como si fuese mi polla. Esta es tu primera prueba, espero que me satisfaga lo que voy a ver.
Intuí su coño chorreando, sabia que las preguntas la excitarían, la elevarían al máximo en su línea del placer, y la reticencia a lamer delante de mi se disiparía ante su incontrolado deseo ya. Lamió, lamió, lo metió en la boca a mi orden, lo trago, lo empujo, hasta que las arcadas le obligaban a sacarlo, se comporto como yo esperaba que lo hiciese. Haciéndome disfrutar, viendo ese cuerpo grácil, esa melena rubia, y esa mira limpia enturbiada, arrastra por el fango de sus más bajos instintos.

4 comentarios:

algamarina

Terriblemente excitante! Sin lugar a dudas todo se humedece...

Reciba mis respetos...

Daryus

algamarina , la humedad es algo inherente en mi, me acompaña, la huelo, la disfruto, la provoco. Besos

magnolia

A quién se le ocurre poner de título: The Black Rose 4, en ingles, yo con el título ya tenía bastante que aunmenta la intensidad como cada capitulo a golpe de voz.
Siempre es un placer perderse por aquí.
Un cordial saludo.

Daryus

Tienes razón magnolia deberia haber puesto four, en el quinto lo cambio ;)) te dejare miguitas de pan para que no te pierdas y encuentres el regreso. Saludos