sábado, febrero 28, 2009

...en tableros relucientes o en cueros dorados con riqueza sombría...

Darker Sights
Para los que suben , para las que bajan, para las que saben leer, para los que no sabemos escribir, para las que dudan, para los que sabemos lo que somos, para las morenas , para las rubias, para las que no encuentran su sitio, para las que saben donde van, para las tristes, para las valientes, para las que tropiezan, para las que se levantan, para los que madrugan, para las que trasnochan, para las que no reconocen lo que son, para las que empiezan a descubrirlo, para las que se corren, para las que no lo hacen, para las que están de vacaciones, para los que nos vamos, para ti , para mi…..

"Hay un país soberbio, un país de Jauja -dicen-, que sueño visitar con una antigua amiga. País singular, anegado en las brumas de nuestro Norte, y al que se pudiera llamar el Oriente de Occidente, la China de Europa: tanta carrera ha tomado en él la cálida y caprichosa fantasía; tanto la ilustró paciente y tenazmente con sus sabrosas y delicadas vegetaciones…

…Un verdadero país de Jauja, en el que todo es bello, rico, tranquilo, honrado; en que el lujo se refleja a placer en el orden; en que la vida es crasa y suave de respirar; de donde están excluidos el desorden, la turbulencia y lo improvisto; en que la felicidad se desposó con el silencio; en que hasta la cocina es poética, pingüe y excitante; en que todo se te parece….

…Sí, allí hay que irse a respirar, a soñar, a alargar las horas en lo infinito de las sensaciones…

…Sí, en aquella atmósfera daría gusto vivir; allá, donde las horas más lentas contienen más pensamientos, donde los relojes hacen sonar la dicha con más profunda y más significativa solemnidad… "
(Invitación al viaje, Baudelaire)

viernes, febrero 27, 2009

...y en mi sesión de atardeceres sin perfume...

Nos quedamos varados en aquel motel de carretera, lo recuerdas? Habíamos pasado ya Aix les Bains, caía a trozos Sweet home Alabama enmarcando a trompicones nuestra pasión. La construcción recordaba mas a un hotel de la Provenza, cambiando las lomas por los Alpes y la interminable lavanda por pinos. No faltaba mucho para Grenoble pero el coche dijo ahí, basta. Caía una tarde adelantada de agosto, fresca, el aire sabia a cobre igual que su luz, nos gusto tanto el sitio que pedimos habitación. Estábamos prácticamente solos y los jugadores del futbolín reclamaban a gritos sudar la camiseta, oxidarla en negro. El propietario se rascaba su prominente barriga al grito de Mon dieu, et tres Jolie le pettite dame. Después de cenar nos ofreció una botella de absenta perdida en un recoveco de la diminuta barra. Distorsionamos la realidad, alargamos el tiempo, acomodamos recuerdos, empezamos a tejer un destino anudando fechas, lugares y sentimientos. Emulamos a los malditos
“Por lo que toca a la diablesa, mentiría yo si no confesara que a primera vista hallé raro encanto en ella. Para definir tal encanto no lo podría comparar a nada mejor que al de las bellísimas mujeres maduras, que, sin embargo, ya no envejecen, y cuya hermosura conserva la magia penetrante de las ruinas. Tenía a la vez aspecto imperioso y desmadejado, y sus ojos, a pesar del cansancio, conservaban fuerza fascinadora. Lo que más me llamó la atención fue el misterio de su voz, en la que encontraba el recuerdo de las contraltos más deliciosas y un poco también de la ronquera de las gargantas lavadas sin cesar por el aguardiente.”
Hablamos e hicimos planes con la noche envolviéndonos hacia el alba, el Hada Verde dejaba en nuestras bocas un dulce sabor anisado. Estábamos solos en la estancia, el propietario hacia tiempo que había desaparecido o no, tal vez permaneciese al otro lado de agujero que se vislumbraba en la madera de la pared. No nos importaba , nuestros cuerpos ese día flotaban, habíamos dejado de ser sólidos para convertirnos en etéreos, mezclados, revueltos, sin ropa. Dejamos escrito y firmado lo que hablábamos para impedir cualquier argucia el día siguiente de falta de recuerdo. Sonó el 343 apareció como mágico, salido de la nada. Cada 343 días en una habitación, como la de ese día serias mía. Yo ordenaría, tú obedecerías ese seria el vínculo principal. A la cita podríamos llevar a cualquier persona. Un mes antes te avisaría diciendo el lugar de la siguiente cita, que debía ser ineludible por ambas partes.
Todo empezó aquel día en Madrid me confesaste después, ibas a conocer a los que serian tus suegros. Llevabas los labios rojos, henchidos de lujuria y mordiscos, sin pintar y en mitad del salón cuando avanzabas a saludarlos la liga de la media derecha cedió y se deslizo por tu pierna con la misma sensualidad que el guante corría por el brazo de Rita Hayworth en Gilda. Tu vergüenza fue tan intensa, tan sentida, tan vivida, que la excitación supero todos los limites y a punto estuviste de perderte en un submundo desconocido y caer.
Después de ese verano te casabas y nuestro contacto quedaría resumido en ese solitario día. Cada año fuimos cumpliendo, Madrid, Paris, Zaragoza, Cádiz y un sinfín de lugares que recorrimos encerrados en la habitación. Reviviendo aquellos días de Aix les Bains, Grenoble, Lyon … Pasados los primeros años empezaste a exigir en silencio mas, sin palabras, con miradas suplicabas; mas dureza, mas presión. Querías desbordarte, empaparte de ese día lo suficiente; como un río que se desborda invadiendo las riveras depositando su lodo para dar vida durante el siguiente año. Todo un año concentrado en un día. El domingo será el 25 encuentro, más de 23 años desde entonces. Sigues viviendo en Alicante y ya no tendrás ocasión de leer este post. Llevaba tiempo maquinando y se me ocurrió contestar aquel anuncio el mes pasado, no sabes nada, no preguntas nada. Solo la fecha y el lugar, será Bilbao frente al Guggenheim. Una sumisa madura, estaba dispuesta a pagar bastante por una sesión, nunca lo había hecho y el componente de pago aumentaba de alguna forma mi lujuria. Pensé en tu humillación, en su humillación, compartida ese día, sin exclusiva, tal vez ni tan siquiera usarte. El domingo fui a conocer a la aprendiz de sumisa, comimos juntos en la plaza nueva de la parte vieja. Elegante, nerviosa, coqueta, voluptuosa, las ideas claras y llegamos a un acuerdo. Ella pagaría todo y además me entrego una importante cantidad de dinero, en un sobre del cual me deshice, en el cepillo de la iglesia que se cruzo en mi camino. No puso objeciones a tu presencia, creo que sus ojos brillaron cuando lo comente y de alguna manera la note mas tranquila. Me pidió discreción varias veces. Solo quedan dos días pequeña…

-Pero, ¿cómo? ¿Vos por aquí, querido?

¡Vos en un lugar de perdición! ¡Vos, el bebedor de quintas esencias! ¡Vos, el comedor de ambrosía! En verdad, tengo de qué sorprenderme.

Vinila Bon Bismark

El Burlesque ha vuelto, une espectáculo erótico de aire retro. No tendría mayor importancia, salvo para los que de alguna manera, disfruten mirando o sucumban a un fetichismo con gusto. A nivel internacional destacan Dita Von Teese y Gypsy Wood pero aquí, no nos quedamos atrás y hay un resurgir del genero con varias artistas consagradas a el. Exaltan su feminidad y para los seguidores de este género puede ser su sumun, Corsés, tacones altos etc., Vinila Von Bismark, Baby Pin Up, Marta Bondage, Lady Dramakuin y La Mistress Bassia y sus Chili Cats. En esta tendencia, Bibian Blue ha sacado una colección exquisita de corsés para adornar cuerpos entregados y abnegados, prestos a ser domesticados. ¡¡Que viva el Burlesque!!



jueves, febrero 26, 2009

Sí, en aquella atmósfera daría gusto vivir;

allá, donde las horas más lentas contienen más pensamientos, donde los relojes hacen sonar la dicha con más profunda y más significativa solemnidad.

(Baudelaire)


Las Mujeres Jirafa

Llegue a Tailandia, donde una niña valía lo que una lavadora. Al salir del aeropuerto de Bankogk, con la primera bocanada de aire, esnifé mas curry y especias que en toda mi vida. Me esperaba Wang y su sonrisa, y todas sus ansias de agradar y mostrar todo lo brillante y dorado que tenia el país, pero no lo que yo quería ver. Me escabullí al segundo día de la estudiante de turismo, privándola de mis propinas e invitaciones a comer. Quede con ella que la llamaría a mi regreso. Y me fui al norte, era más joven y tenía muchas ganas de cambiar el mundo y bastante dinero en la cartera como para no hacerlo. Eran tiempos, nada aconsejables, golpes de estado y cambios de gobierno constantes. MI idea era centrarme en Chiang Mai, Chiang Rai y Mae Hong Son y conocer por fin a las mujeres jirafa, tanto oír hablar de ellas y allí me dirigía. Vi tribus donde la luz eléctrica solo se veía en las películas, akha, karen, meo. En una fumaban opio en grandes pipas, semidesnudos y sus bocas desdentadas teñidas en negro por no se que hierba, escondía las secuelas de esa tradición. Chozas sobre postes de madera, como hórreos con zancos, salvando lodos permanentes. En el centro del poblado orgullosos varios Tótems de madera con inmensos miembros unos viriles, suculentos pechos y cavidades que recordaban agujeros para procrear. Todos elevando al máximo el espíritu de la fertilidad, protectores de no se que futuro. Aun se podía hacer rafting con el bambú recién cortado de esas frondosas selvas tan agradables para pasear, que el mayor peligro puede ser un Kalashnikov mal engrasado, te das cuenta que en este lugar fronterizo todo es posible. Dejando el Triangulo de Oro y centrándome en Mae Hong Song fui acercándome a la frontera de Birmania. Sobre el puente que une los dos países intentaron venderme una cajita preciosamente labrada que encerraba una balanza, pulida, brillante, preciosa, y presionando un resorte apareció un cajoncito que escondía dos bolsas transparentes con un polvo de textura como el yeso y color marrón, parduzco, el guía tiraba de mi manga queriendo impedir que viese o aceptase el objeto. Cerca del río encontramos al final el poblado kayan, me contaron varias historias de la procedencia e historia, no las contare por que serian interminables. En un principio vivieron en Mongolia y emigraron a Myanmar y después perseguidas terminaron en la frontera en Tailandia. No quedan muchas ahora entonces había unas 120. Según dicen, para ellas es un orgullo y símbolo de belleza el enroscar aro a aro, en noches de luna llena en una complicada ceremonia, cada año. La historia que a mi mas me gusto, la mas verosímil y por la que me decanto , es que los collares en su totalidad llegan a pesar nueve kilos, aunque parezca que el cuello crece, no es así, es la clavícula la que baja, por lo que restan movilidad a las mujeres. Los hombres quedaban satisfechos por que les limita mucho y les obliga a permanecer mucho tiempo en casa. En los Karen el adulterio esta castigado con pena de muerte, y si a una de esas mujeres se le cortasen los aros moriría casi seguramente desnucada por la debilidad de los músculos del cuello. Me pareció un acto de sumisión mas allá de todo lo que yo había visto hasta el momento….





miércoles, febrero 25, 2009

La Horca Del Dolor y de la Muerte

Jim Duval


Los pueblos más civilizados
se encuentran tan próximos a
la barbarie como el metal más
bruñido a la herrumbre.
En los pueblos, al igual que en
los metales, lo único brillante
es la superficie.
(Rivarol)

DEL DOLOR Y LA MUERTE
LA HORCA
Me encaminaba hacia la dirección que tenía escrita, la leía y releía, una y otra vez, ansioso, asegurándome que no habría ningún error. Era temprano y el frío de la mañana me hacia estar despierto. Me dispuse a ojear a todos los que entraban a trabajar y poder conseguir así una ventaja que me sería necesaria.
Había fijado mi presa por decirlo de alguna forma. Un hombre de barriga prominente de piel morena curtida por el sol y de aspecto bonachón, me pareció el adecuado para hacer mi primera intervención, buscando de alguna un valedor por si el encargado ponía alguna objeción. Me dirigí hacia el. - Hola buenos días. - Hola - Me llamo Luis y me envían de la oficina del paro. - Pues muy bien. - Que tengo que hacer para empezar? - Busque al encargado, el que lleva el casco blanco, el le dirá. - Yo pensaba que el encargado era usted. Noté como se henchía ante el halago y como acababa de ganar la batalla. - No soy el encargado pero casi, llevo el suficiente tiempo aquí para saber como funciona toda la empresa.- Me lo dijo con una amplia sonrisa. - La verdad es que han enviado y no tengo ni idea de que es este oficio. - Otro mas que solo viene a sellar? Vaya a la oficina que le pongan el no apto y todo acabado. - No, no es eso. Quiero trabajar, pero no se como.
Aprendo rápido y con un poco de ayuda sabría como hacerlo. Solo hace falta quien me enseñe. En cuanto pueda le compensaré, se lo aseguro. - Anda vamos a hablar con el encargado antes de que se mosquee al vernos hablar.
Nos dirigimos hacia el casco blanco, estaba bajo un cubierto ojeando unos planos, le expuse mi idea, una semana de aprendiz sin cobrar, si después de ese tiempo servía me quedaba, si no me marchaba sin cobrar. Respaldado por los asentimientos de mi nuevo maestro aceptó a regañadientes, pero aceptó.
Me sentí feliz por esa oportunidad aunque el trabajo no fuese de mi línea me permitiría de alguna manera sanear mi economía. Esa primera mañana aprendí a fuerza de subir y bajar del andamio la importancia de llevar un cinturón con las herramientas, y en los trabajos incómodos la importancia de atarlas con una cuerda.
Mi nuevo compañero me introdujo en la cuadrilla a la hora del bocadillo sin ninguna dificultad. Comencé a interpretar los silbidos que se pasaban, derecha o izquierda, según eran rubias o morenas, una o varias y la escala en las que puntuaban. Sonreí ante esta muestra primitiva de diversión. Y pensaba en la soledad de la altura como se veía el mundo abajo a lo lejos, la insignificancia de los paseantes, la diversidad de tribus que puede pasar por un mismo lugar con la sola diferencia del tiempo.
Caí rendido físicamente en la cama, con la satisfacción del trabajo bien realizado. Corría por unas callejuelas angostas, un olor rancio venía junto a mi, no se por que me sentía jaleado por la muchedumbre, tarde un tiempo en centrarme y saber que no era yo la causa de esa algarabía. No es que fuesen hacia mí los gritos y risas sino más bien corrían a mi par. Llegamos a una plaza cuadrada de dimensiones considerables, de todas las calles desembocaban ríos de gente, aumentando un mar de cabezas, que se iban amontonando a oleadas sobre un cadalso de madera erigido en la altura. Su amenazadora silueta se recortaba sobre el cielo plomizo.
La mirada de esa figura oscura provocaba que mi vello se erizase. De manera mecánica mirando sin ver, caminando sin querer llegué hasta la barrera humana que me precedía. La excitación se podía tocar en el ambiente. Ahora en la quietud coreado por deformes canciones populares intenté centrarme en el lugar en que estaba. Sería el final de la Edad Media, las pardas ropas andrajosas pesaban como losas. La apariencia de las muchachas que había delante de mí, luchaba por un gesto casto y una sonrisa picara. A la izquierda cerca del lugar del espectáculo se levantaba una grada que iba siendo ocupada por gente que vestía ricas ropas. Me fijé en la pálida cara de una mujer, las facciones perfectas, la blancura le confería una imagen ausente. Se le notaba impaciente, de vez en cuando su sonrisa termina en una mueca donde torcía el labio de manera cínica. Su acompañante un gallardo hombre de armas, velaba por la seguridad de tan alta dama.
Sin moverme de mí sitio notaba como las chicas de delante frotaban su trasero contra mí, un gesto acompañado de risitas. Al principio fueron movimientos distanciados y al ver que yo no me movía ya fueron descarados. Me interesé por lo que acontecía, sujetando con fuerza a cada una con una mano por su cintura y dejando mi cara entre las dos de ellas. Me contaron que colgarían al secretario de un noble por adúltero, a su cómplice al ser de condición inferior la colgarían al día siguiente en las afueras de la ciudad dejándola hasta que su cráneo brillase a la luz de la luna. La que parecía más dicharachera lo contaba sintiéndolo, podía notar bajo mi mano la excitación de su cuerpo, me atreví a más y fui sobando a las dos sin miramientos, ninguna de las dos puso objeciones. Parecía ser algo contagioso por que todos los que me rodeaban estaban en acciones parecidas como si una ola de morbo recorriese a todos los espectadores, que se frotaban entre si con gusto. Ni tan siquiera los de más alta condición se escapan a ese sentir, aunque se moderaban en el tacto al estar sentados, sus rostros eran la misma imagen de la lascivia, la carita blanca según se acercaba el momento se mordía los labios y sus manos presionaban con fuerza más abajo de su regazo queriendo llegar entre sus piernas.
Comenzó el ritual, llegó la carreta, el reo de espaldas al caballo, el verdugo tras él y el confesor en su frente. Bajó primero el cura, seguido por el desdichado, que maldeciría su suerte por dejarse pillar en semejante trance y por último el verdugo. La gente ávida de sensaciones no se perdía ningún detalle, tanto nobles como muchachas miraban sin parpadear. El verdugo cumplió con su papel, rodeó tres cuerdas al cuello del criminal, dos del grosor de un meñique "tourtouses" con nudo corredizo y la " jet " que sirve para ayudar a que la víctima caiga de la escalera.
En ese momento mis acompañantes me comentaron que no era tan malo morir así, algunos que habían sobrevivido al castigo por accidente o por suerte, contaban que el procedimiento provoca la erección y en algunos casos incluso la eyaculación y les había quedado un recuerdo agradable. Pensé que estas historias eran lo que alimentaba las calenturientas mentes haciendo las delicias de los libertinos. Mi mano bajó a la entrepierna de la muchacha que brindaba su culo a los frotamientos imponiéndole de esta manera el ritmo.
No se si el hombre llegó a correrse o no, a esas alturas me importaba poco, estaba pendiente de lo que a mi me ocurría y yo si termine corriéndome, sobando dos cuerpos generosos y viendo como el bello rostro de la dama cerraba los ojos en un suspiro interminable.
Así me desperté con el pijama pegajoso de jirones espesos y blanquecinos.

El toro de Bronce Del Dolor y de la Muerte



Los pueblos más civilizados
se encuentran tan próximos a
la barbarie como el metal más
bruñido a la herrumbre.
En los pueblos, al igual que en
los metales, lo único brillante
es la superficie.
(Rivarol)

DEL DOLOR Y LA MUERTE
EL TORO DE BRONCE


- Buenos días.
- Hola, buenos días.
- Tiene mala cara, no será del Real Madrid?
- Por que dice eso?
- Como les gano ayer el Boca pensé que habría pasado mala noche.
- Una sonrisa sarcástica apareció en la cara del funcionario.
- Ni soy del Madrid ni tan siquiera me gusta el fútbol.
- Perdone, perdone, en que puedo ayudarle.
- Que en que puede ayudarme? a que se cree que he venido yo aquí, a que me enseñe a bailar muñeiras?
- Menos humos señor.
- No te jode, encima voy a tener yo la culpa.
- Un momento voy a por su expediente. Veamos lleva parado un año?
- Si, mas o menos
- Es licenciado en historia?
- Si, doctorado
- Tiene a alguien a su cargo?
- Eso es necesario?
- No, solo un formulismo, si quiere contesta y si no, no, pero le advierto que los que lo rellenan tienen más oportunidades.
- Estoy separado, sin hijos, vivo en un piso del centro, católico no practicante, no tengo enfermedades contagiosas, ni gustos o inclinaciones raras, bebo poco fumo lo justo, los que me conocen dicen que soy buen trabajador, no doy problemas y necesito trabajar a que se me olvida calzo un 44 por si queda bien, siempre me han dicho que los de pies grandes se valoran mucho en las guerras. - Ante la cara atónita del funcionario continuó.
- Si, por eso de que si te pegan un tiro sigues de pie sin caerte y desconciertas al enemigo.
- Está de guasa?
- Que le parece? dígame si hay trabajo o no, y no me haga perder el tiempo a mi ni a usted mismo.
- De lo suyo no.
- Y por que no me lo dice desde el principio y me evita tener que aguantar su risa sarcástica y su prepotencia detrás de esa mesa. Y de cualquier otra cosa?
- Un momento que mire en el ordenador, si no le importa trabajar en el andamio, se piden ferrallistas con experiencia. Se gana bien.
- Eso me sirve, y no se preocupe por la experiencia aprendo rápido. Déme la dirección.
- Preséntese aquí mañana.
- Le dijo a la vez que le entregaba su tarjeta y un papel con la dirección. Que tenga suerte.
- Gracias, en el fondo no es tan ogro. Hasta la vista.

Tenía miedo de que el sueño volviera a vencerme, necesitaba el trabajo con urgencia y quería estar en perfectas condiciones en mi presentación. El dilema era grande y las dos soluciones nefastas, si me dormía y viajaba mal, pero si no me dormía peor. En estas divagaciones perdí el sentido del tiempo. Cuando las campanadas suenan pero no siguiendo un orden sino a saltos.


....... Escuchaba como me llamaban Fálaris, estaba sentado en mi trono. Anunciaban la presencia ante mí de Perilaus, un gran escultor y mala persona. Pensando en su propio placer y en su bolsillo había ideado una forma de disfrutar matando. Me lo ofrecía con grandes aspavientos, pensando que yo era el peor de los Sádicos y disfrutaría escuchando los sonidos lastimeros de mis víctimas. Ante mi mostraban un toro de bronce, perfectamente esculpido, parecía tan real que creí que en cualquier momento saldría corriendo. Pregunté cual era el mecanismo de tan macabra máquina que hasta ahora solo despertaba en mi, admiración, ante tan majestuosa obra.
Comenzó un relato transportándome a la China. Me dijo que allí tenían un tormento que le llamaban " paulo" La mujer de un emperador tenía a su servicio un joven muy servicial que la colmaba de atenciones, en todos sus aspectos. Le acompañaba por los paseos bajo los cerezos en flor, le recitaba poesías, se bañaban juntos en el estanque, y en privado practicaba las delicias que durante tantos siglos esa cultura había cultivado. Un día lo encontró retozando con una de las sumisas sirvientas, la que arreglaba su pelo. Su contrariedad fue tal que ideó una nueva tortura para castigar a ambos. Hizo construir una columna de cobre hueca por dentro de unos dos metros de diámetro y cuatro de alto. Los hizo desnudar a los dos y los ató por medio de argollas y cadenas con la cara contra el cilindro.
Ordenó a otros sirvientes que empezasen a acariciar a los dos desdichados manteniéndolos en excitación continua, en el centro de la columna hizo encender una hoguera y atizarla al máximo. Los gemidos de placer se intercalaban entre los alaridos del dolor, hasta que las víctimas quedaron asadas. Ella ya se había buscado otro joven que calmara su calentura, y en el momento de morir los otros dos, llegó al orgasmo. A partir de entonces, cada vez que quería tener un orgasmo superior hacia que una víctima pereciese bajo ese tormento.
El toro es lo mismo pero mas sofisticado, seguía diciendo Perilaus, está hueco. Por una trampilla se introduce al que se quiere martirizar y debajo se hace la hoguera. La diferencia estriba en que al estar completamente cerrado los gritos solo pueden salir al exterior por el orificio de la nariz, que acomodándoles unas flautas, el sonido puede recordar al mugido del toro.
La idea me pareció fuera de lugar, no era tan sádico como me quería hacer creer. Le pedí que se introdujese dentro e imitase el sonido para hacerme una idea. Sin dudarlo, entro, momento que aproveche para cerrar la trampilla y ordenar que prendiesen la hoguera debajo. Disfrutaba del momento, tal vez si que era un sádico, el inventor probando su propio invento. Me satisfacía el brillo que adquiría la escultura, me llenaban de gozo los sonidos que desprendía, mugidos lastimeros.
En un momento en los que el alma duda, decidí perdonarle la vida, ordené que lo sacasen, todavía estaba vivo.
Empecé a desprenderme de ese cuerpo y volver a sentirme etéreo. Desde la altura ví como Fálaris ordenaba que lo tirasen por un barranco y su cuerpo quedase insepulto a merced de las bestias.
Volvía a estar sudoroso y con la respiración agitada sobre mi cama.

martes, febrero 24, 2009

...y hallamos todo lo que está esperando...

Philippe Bréson

Llegué a la habitación, en vez de desatarla me dirigí al cuarto de baño, deje que la bañera fuera llenándose, vertí en el agua aceite de rosas y volví junto a su cama, solté las ataduras, este día, de forma especial, muy despacio con delicadeza, frote cada una de sus extremidades, una vez suelta, la abrace y le bese en los labios, un beso largo, profundo, con sentimiento, recreando cada movimiento de mis labios, la cogí en brazos y la lleve al cuarto de baño, abrí un armario camuflado en la pared donde había cremas, maquillaje y perfumes, ese ultimo día la deje sola, que haría sus necesidades y se aseara tranquila, el vapor extendía la fragancia penetrante a rosas. Salí y la espere en la sala preparando el desayuno como cada mañana, cuando apareció estaba radiante, preciosa, era una delicia. El cuerpo perfecto la piel sonrosada por el baño, el maquillaje justo en sus mejillas casi imperceptible parecía un rubor natural, los labios con brillo, sus ojos expresivos con una chispa de complicidad y la abundante cabellera suelta caída sobre los hombros. Me quede un momento que se me hizo interminable contempladora. Se sentó a mi lado en los cojines y desayunamos juntos, la conversación fue distendida, con abundancia de sonrisas, me levanté y su gesto se enturbio un poco cuando vio que me quitaba la chaqueta y volvía a sentarme volvió su alegría, pasamos todo el día hablando y jugando, por la tarde hicimos el amor, sin ningún tipo de ordenes ni obligaciones, había pasado la semana, ya era mía y yo estaba orgulloso de tenerla, de poseerla......

lunes, febrero 23, 2009

...donde se abren tus últimas cortezas...


...Al día siguiente regreso como cada día, el dolor volvió a ser la directriz, las cuerdas mordían, apretaban mis doloridas y maltrechas tetas, de forma cuidadosa las fue enrollando hasta dejarlas tapadas casi por completas. Siguió atando mi cuerpo de una forma geométrica, cuando llego a la cintura de forma brusca paso la cuerda entre mis piernas tirando fuerte hacia arriba desde la espalda, note en mi coño como la cuerda se clavaba como su rugosidad frotaba en mi interior fue una sensación indescriptible, de una manera rápida hizo tres nudos uno quedo justamente en mi clítoris, otro en la raja y el tercero en el culo, cuando volvió a tensar la cuerda note la presión de los bultos, fue suficiente para llegar a un grado de excitación máximo, debió notarlo por que la presión fue mas fuerte causándome dolor. El grado de inmovilidad aumentaba con cada vuelta de cuerda. Las tetas estaban cogiendo un feo color oscuro, coloco una pinza en cada pezón, el dolor fue inmenso, creí morir, solo sus palabras susurradas en mi oído me hacían aguantar, parecía que mi coño no me perteneciera, funcionaba por su cuenta, sentía el calor y la humedad en su interior, aun aguanto un rato mas con las cuerdas mordiendo mi piel, con una especie de navaja curvada muy afilada corto las cuerdas muy rápidamente y masajeo mi cuerpo de forma enérgica para reactivar la circulación, soltó las pinzas y el dolor agudo apareció de nuevo, las masajeo con cuidado hasta que poco a poco recobraron su color, paso su mano entre mis piernas y un rubor me recorrió el cuerpo, llego hasta mi cara sonrojándola, y el placer me sobrevino mezclado con vergüenza...

1. Una taza de te

Libor Vasa
Nan-in, un maestro japonés que vivió en la era Meiji (1868-1912), recibió a un profesor universitario que acudió a preguntarle por el Zen.
Nan-in le sirvió te. Vertió el líquido hasta llenar la taza del visitante y siguió vertiéndolo.
El profesor contemplo el te que se derramaba hasta que ya no pudo contenerse.
- Esta completamente llena. ¡No cabe ni una gota más! Estalló.
- Al igual que esta taza- le dijo Nan-in –, usted esta lleno de sus propias opiniones y especulaciones. ¿Como puedo mostrarle lo que es el Zen a menos que primero vacíe su taza?

(101 Historias Zen)

domingo, febrero 22, 2009

...y cuando te encontraron mis sentidos...

....Volvió a mi celda como cada día eso creía, no lo podía asegurar, mi noción del tiempo había desaparecido por completo, la mejor forma que tenia de medirlo eran los desayunos, aunque no estaba segura de si eran todos los días a la misma hora o eran días con dos desayunos, esta incertidumbre me alteraba un poco y me hacia estar tensa, alerta. Ese quinto día, yo había despertado feliz, estaba excitada desde que le oí llegar, siguió el ritual de cada mañana, cambio la ducha por la bañera, metió su mano debajo del agua, llego a mi grieta, a la flor de mi secreto, acaricio ligeramente, mi cuerpo se estremeció, bullía por dentro, de una forma inesperada presiono uno de mis pezones con saña, me dolió, no fue un gran dolor, mas bien un dolor placentero.Me susurraba al oído, hoy, experimentarás el dolor, sus palabras las oía desde lejos pese a rozar sus labios mi oreja, su mano manipulaba mi coño, estaba a mil, me daba igual lo que me decía, me había abandonada a mi placer, hablaba de que le entregara mi dolor, yo asentía, que experimentaría sensaciones nuevas, cada vez que llegaba al punto máximo, se detenía, cuando me enfriaba, volvía a empezar. Me saco de la bañera, me seco como de costumbre y pasamos a la salita, me ato en cruz, estaba a mil me daba igual que me hubiera arrancado la piel a tiras. Cogió un aparato, lo apoyo sobre una de mis tetas, la base era un aro, el pezón quedaba en medio, una pinza que quedaba en su interior lo oprimió con fuerza, sentí una fuerte punzada que llego hasta el costado, empezó a girar una ruedita sobre un vástago que unía la pinza y la hacia separarse de mi cuerpo el pezón se tensaba , se estiraba como el chicle, hizo lo mismo con la otra teta, el dolor era muy intenso, pero no me pareció desagradable, probablemente debido a mi excitación. Me extrañó que no hubiera vendado mis ojos, lo habría hecho deliberadamente para que yo viese lo que hacia? no me atreví a preguntarlo, de vez en cuando volvía a susurrar a mi oído, me gusta como me entregas tu dolor, me haces sentir orgulloso. Volvió con unas pinzas más pequeñas metálicas, comenzó a poner por los labios de mi coño, cada pinza la sentía como un mordisco, una dos tres,....seis, siete,...nueve, diez. Empezaba a notar la inflamación en la zona, la sensibilidad había aumentado de forma considerable, cualquier roce por pequeño que fuera me causaba una sensación, que en otro momento habría considerado desagradable y dolorosa, hoy no, hoy era agradable, casi placentera. Cogió pinzas de madera, de las de tender la ropa y comenzó a llenar mis tetas de forma circular. Sin esperarlo me dijo que ya había que quitarlas. Un fuerte SPLASH machaco mis oídos y alguna de las pinzas de madera saltaron por los aires, en su ausencia es cuando percibía el dolor, otro golpe y otras volvieron a saltar, prosiguieron los golpes hasta que todas las pinzas desaparecieron, desenroscó la ruedecilla y soltó los artilugios que oprimían los pezones, las tetas tenían un aspecto deplorable, los pezones aplastados y multitud de relieves, de pellizcos sobre las tetas, en todos los lugares donde habían estado las pinzas. Su mano recorrió mi coño con las pinzas agitándolas y aumentando mi suplicio, volvía a susurrar a mi oído, soltó con delicadeza todas las pinzas de mi sexo, me soltó, me tumbo sobre la mesa y me follo, todo el dolor desapareció, se quedo bloqueado en una parte de mi cerebro y dio paso a un placer inmenso. Nunca había sentido tanto placer, un placer tan intenso. Volvió a susurrar a mi oído, estas palabras se me quedaron grabadas para siempre " No hay dolor, el dolor mata la mente" volvió a follarme y me dejo en los cojines. Después de comer o de cenar probé la cera caliente sobre mi cuerpo, el dolor se hizo más llevadero desde entonces seria mi compañero de viaje. Antes de dormirme ya en mi cama atada, me dijo " no me gusta causar dolor si no es necesario, solo lo haré cuando tenga que castigarte, tú serás la que me obligue a castigarte o no, de ti depende que te cause dolor o no." y me dejo por ese día ….

Madame O

Llevo un tiempo queriendo hablar sobre una forma distinta de relacionarse. Encuentros liberales muy exclusivos en cualquier ciudad del mundo. Dentro de marcos incomparables, rebosantes de glamour, inspirados en Eyes Wide Shut o la propia película en estos ambientes. Uno de los que yo conozco los dirige Madame O, el otro esta a cargo de Castleevents. Cualquiera no puede acceder a ellos, hay que pasar por diferentes crivas, primero encontrar a alguien que de alguna manera te apadrine. No basta con tener dinero, además hay que tener educación y belleza. Un ambiente; discreto, anónimo, distinguido enfocado a parejas de 25 a 50 años, alguna mujer sola y algún hombre especial. Como ya os habréis dado cuenta, es caro, de 150 a 600 € por pareja por disfrutar de una noche irrepetible. Habitaciones con decoraciones y ambientes distintos, para que cada uno pueda disfrutar de la manera adecuada. Una advertencia, hay fetichismo, muchas mascaras tipo venecianas, poca ropa por parte de las mujeres, pero BDSM puro y duro no, (de esas ya hablare en otro momento), si se puede hacer que la sumisa sea usada por varias personas hombre o mujeres y disfrutar ese momento pero nada mas. La próxima será en Paris el 14 de marzo, la siguiente en Brasil el 18 de Abril y se espera que pronto habrá alguna en España. Animo y a disfrutar.